Consejos para andar en bicicleta en invierno - Ciudad de Longmont Saltar al contenido principal
Consejos para andar en bicicleta en invierno

Las malas condiciones de la calle y la mala visibilidad pueden hacer que conducir en invierno parezca una experiencia peligrosa. Pero las habilidades que te ayudan a sobrellevar el invierno solo te convertirán en un mejor conductor todo el tiempo.

Ver las rutas de nieve para bicicletas de Longmont >

 

Consejo #1

¡HÁGASE VER! Con mal tiempo, la gente no suele esperar ver ciclistas. Use luces blancas delanteras y rojas traseras, y cinta o ropa reflectante para asegurarse de que le vean de frente, de lado y por detrás. ¡Un número desproporcionado de accidentes de bicicleta y coche ocurren en la oscuridad! Que usted pueda ver a los conductores no significa que ellos lo vean o esperen verlo. Y durante las noches largas, los ciclistas suelen ser invisibles en las sombras que crean las farolas y los faros de los coches.

Consejo # 2

Conozca los peligros: Las calles están más resbaladizas cuando empieza a llover o nevar. Las tapas de alcantarilla, las hojas y los puentes metálicos son especialmente peligrosos cuando están mojados. La nieve arada reduce el espacio de maniobra en las carreteras. La nieve fresca dificulta la tracción. El hielo negro es escurridizo; todo hielo puede volcarse. Además, existen los peligros habituales: baches, grietas y cruces ferroviarios. Estar al tanto de estos peligros, especialmente en sus rutas habituales, le ayudará a anticiparlos y a gestionarlos (ver más abajo).

Consejo #3

Aprende los trucos: Cuando esté mojado o helado, pisa los frenos, conduce más despacio, mantén el peso en la rueda trasera y no te inclines demasiado en las curvas. Cuando nieva, sigue los surcos que dejan los coches, evitando las crestas que pueden desviar la rueda delantera y provocar una caída. Mantener el peso en la parte trasera ayuda a la estabilidad. Respira hondo, mantén el rumbo y sigue pedaleando: tu bicicleta quiere mantenerse erguida y el impulso la ayudará. Si empiezas a caer, intenta alejarte del tráfico y no intentes extender la mano para frenar; suele ser mejor absorber el impacto con los antebrazos. Tampoco hay que avergonzarse de caminar con la bicicleta por zonas difíciles.

Consejo # 4

Conozca sus opciones: Muchos somos animales de costumbres, tomando la misma ruta a un destino determinado. Con mal tiempo, considere alternativas. Después de una tormenta de nieve, una calle lateral sin limpiar, donde los autos avanzan lentamente a 15 km/h, podría ser mejor que una arteria helada donde los autos se deslizan por la carretera a 40 km/h o más, y el carril bici está enterrado bajo la nieve. Por otro lado, durante una tormenta, las arterias principales a veces son mejores porque los autos son lentos y el tráfico denso derrite la nieve. En resumen: conozca sus opciones (incluido el transporte público) y sea flexible. Vea las rutas de nieve de Longmont y las rutas de nieve prioritarias para bicicletas.

Consejo #5

Sé predecible: Es como un baile. Anticipa lo que harán los demás usuarios de la vía (incluidos peatones y otros ciclistas) y ayúdalos a anticipar tus movimientos. Señaliza cuándo vas a cambiar de posición o girar. Aprende a mirar hacia atrás sin desviarte. Intenta no frenar bruscamente; podría haber un ciclista justo detrás de ti.

Consejo #6

Sé asertivo: No dudes en cambiar de carril. Es tu derecho. Si alguien toca la bocina detrás, es buena señal. Al menos te ve. Si son tan impacientes, podrían intentar pasarte si te acercas un poco más a la derecha. Además, mantente a la izquierda del tráfico que gira a la derecha en las intersecciones. El tráfico que viene en sentido contrario te verá mejor y el que gira a la derecha no te embiste.