Historia y descripción general
El arte público teje un tapiz diverso y colorido en las comunidades del mundo. Es estimulante, desafiante y, a menudo, controvertido. Durante siglos, ciudadanos influyentes y mecenas del arte han encargado obras como la Esfinge de Giza, el David de Miguel Ángel, la Estatua de la Libertad y el Monumento a los Veteranos de Vietnam, todas ellas preciadas como símbolos de orgullo e identidad.
Con la creación del Fondo Nacional para las Artes en 1965, nació el programa de arte público moderno en Estados Unidos. La primera subvención equivalente para una obra de arte público se otorgó a la ciudad de Grand Rapids, Michigan, en 1967. La monumental escultura abstracta, titulada La Grande Vitesse, inicialmente generó tanto elogios como críticas. Con el tiempo, se convirtió en un símbolo de la ciudad de Grand Rapids, y su imagen ahora adorna los camiones de saneamiento municipales y la papelería del alcalde. El modelo de Grand Rapids sentó las bases para la política de arte público.
Desde entonces, han surgido y evolucionado programas de arte público en ciudades y pueblos pequeños. Estos programas continúan enriqueciendo y revitalizando la vida cultural de las comunidades de todo Estados Unidos.
El arte público puede estar hecho de bronce, ladrillo, acero o tela; puede ser un mural, una escultura, un banco de parque, una pancarta o una impresión; puede ser colorido o sobrio, interior o exterior, monumental o diminuto, utilitario o decorativo.
Es a través de un compromiso con la diversidad en materiales, formas y ubicaciones que el programa de arte en lugares públicos de Longmont se ha convertido en uno de los programas de arte público más exitosos de Colorado.